Los valientes deben nadar cuatro kilómetros en un agua a 2.5°C, en una competencia considerada la mayor cita de esta índole del invierno en Europa y cuando entraron en contacto con el agua helada los mil 760 nadadores dieron gritos de euforia.
"Es 18ª vez que vengo y me gusta cada minuto", dijo en el metalurgista Hans Hartmann, de 62 años de edad.
"No hay nada comparable a cruzar Neuburgo bajo los gritos de ánimo de los asistentes. Si uno está en buena forma y el traje de natación es adaptado, ni siquiera se siente el frío", añadió.
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